No es una crisis. Es una transición que llevas demasiado tiempo evitando.

Hay personas que pasan años pensando que tienen un problema, cuando en realidad están atravesando una transformación. Como no entienden lo que les ocurre, intentan solucionarlo como si fuera únicamente cansancio, estrés o desmotivación. Y entonces hacen lo habitual para solucionar el problema que creen tener: intentan motivarse, buscan distracciones, consumen contenido, se fuerzan a seguir funcionando e intentan volver a ser quienes eran antes.

Nada termina de funcionar porque el problema no es que hayas perdido algo, el problema es que estás cambiando y una parte de tu vida ya no puede sostener lo que está sucediendo.

Es algo que genera muchísimo miedo porque las transiciones importantes no suelen sentirse inspiradoras al principio. Suelen sentirse como confusión, vacío, bloqueo o incluso cansancio y desconexión. Esto les sucede especialmente a personas muy responsables que están acostumbradas a tener siempre la respuesta, cumplir expectativas y mantener el control.

De repente aparece una sensación nueva y eso te desestabiliza muchísimo porque la mente intenta proteger lo conocido. Aunque lo conocido ya no te haga bien. Por eso muchas personas permanecen años atrapadas en etapas que ya terminaron.

Cambiar es una aventura que implica cuestionarse muchas cosas, aceptar tus nuevas necesidades y tomar decisiones que alteran la estructura de la vida que ya tenías construida y estructurada.

Lo más normal es que no necesites poner patas arriba toda tu vida. Lo que necesitas es dar el paso y dejar de vivir desde una versión antigua. Para esto necesitamos profundizar ya que no es un cambio de trabajo, ciudad, pareja o rutina. Es mucho más. Debes entender qué parte de ti ya no puede seguir igual, qué estás sosteniendo por miedo, qué has dejado de escucharte y qué vida tendría sentido para ti de ahora en adelante.

Las transiciones importantes suelen comenzar con una incomodidad difícil de explicar. Una sensación persistente de que algo interno pide movimiento. Muchas personas intentan silenciarlo. Pero cuanto más tiempo pasan ignorándolo, más aparecen síntomas de ansiedad, agotamiento e irritabilidad aparentemente no justificadas. Seamos conscientes de que hay momentos en los que el verdadero desgaste no viene del trabajo, sino de seguir mintiéndote a ti mismo en silencio.

Piénsalo, puede que no estés atravesando una crisis. Tal vez estás en el inicio de una nueva etapa vital.

Pide Cita